Ana León Rubio

[ de Algeciras a Estambul ]

Archivo para patrimonio de la humanidad

De Algeciras a Estambul

Cuando escuchamos esta frase a la mayoría nos viene a la cabeza la famosa canción de Serrat “Nací en el Mediterráneo“. Marcó, además de la banda sonora de mi vida, una meta para una persona que nació en esta ciudad gaditana y una enamorada de este mar con tanta historia, incluso un estilo de vida, una dieta Patrimonio de la Humanidad.

La Dieta Mediterránea huele a pescado, a aceite de oliva virgen extra, a verdura a la plancha. El Bosque Mediterráneo huele a tomillo, a lavanda y romero. Y es que esta zona del mundo ofrece una calidad de vida que ya quisieran otras.

Lamentablemente, el Mediterráneo, y, en concreto, los países del sur de Europa están sufriendo las inclemencias de la crisis. Los rescates, corralitos, recortes, el euro… Todos estos aspectos están ensuciando su imagen.

Esta periodista nacida en Algeciras tuvo desde hace muchos años la meta de llegar a Estambul, para descubrir un universo paralelo, en el que mis rasgos son muy parecidos a las mujeres de allí, donde las tapas pasan a llamarse mezzi y que también cuenta con miradores desde donde se ve otro continente.

El azul en muchas ocasiones se utiliza para expresar melancolía o tristeza, pero… ¿Cómo puede sentir una persona melancolía por un sitio en el que no ha estado nunca? Tal y como dice la canción, el Mediterráneo pintó de azul mi vida.

Estambul, Mediterráneo

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Un muro para la memoria histórica (Muro de Berlín)

Hacía mucho tiempo desde que había vivido la noticia de la caída del Muro de Berlín, después de haberlo tocado con mis propias manos en la Expo’92 en Sevilla cuando sólo contaba con 11 años, después de haberlo estudiado en el instituto, después de que un profesor en la facultad nos contara cómo había estado allí el día de la caída, después de haber visto y leído tanta información sobre este monumento Patrimonio de la Humanidad creí que nada podría sorprenderme… Y como siempre me pasa en estos casos, me equivoqué.

Verlo en su contexto, verlo hoy en día totalmente incorporado en la vida berlinesa, y protegido para la memoria es, para mí, digno de todo respeto. La Historia de Alemania puede encerrar lo peor del ser humano, pero de la misma forma es signo del renacimiento de la bondad, más allá de religión, raza o color político.

Este muro fue un signo de la vergüenza, pero resurge en la East Side Gallery como la galería de arte al aire libre más larga del mundo. En total son 1,3 km de muro pintado con graffiti tanto por artistas conocidos como otros anónimos y protegido por la Unesco. Apuntar un detalle: sólo está pintado por un lado, el que quedaba en la zona de los aliados, ya que los soviéticos no podían acercarse.

Hoy se trata de una zona de Berlínde encuentro entre viajeros que buscan sacarle todo el jugo a cada pintura y los propios berlineses que pasean a sus hijos en carritos, veloces ciclistas o jóvenes acompañados, como siempre, de sus botellines de cerveza.

Igreja de Nossa Senhora de Graca de Évora, Portugal

Sin salir de Évora, siguiendo nuestro paseo por este conjunto urbano Patrimonio de la Humanidad, encontramos la Iglesia de Nuestra Señora de Gracia, mandada a construir en 1540 por el rey Joao III. Se trata de uno de los monumentos más importantes del Renacimiento en Portugal.

Detalle Iglesia de Nuestra Señora de Gracia de Évora (Portugal)

Detalle Iglesia de Nuestra Señora de Gracia de Évora (Portugal)

La fotografía muestra uno de los detalles que se encuentran encima de la puerta de la Iglesia. Forma parte de las cuatro estatuas de granito llamadas “niños de la Gracia”, que cargan en su espada las cuatro partes del mundo a las que llegaron los portugueses.

Teatro Romano de Mérida

Nos empeñamos en viajar siempre fuera de nuestro país. Si no tomamos un avión parece que no estemos haciendo el viaje que nos merecemos despúes de tantos días de trabajo a lo largo del año. Dentro del panorama cultural español está Mérida, ciudad patrimonio de la humanidad, que cuenta con un conjunto arqueológico merecedor de tal título.

Una de las joyas arquitectónicas de Mérida es su teatro romano, construido en el siglo I a. C.  que tuvo en su orígenes capacidad para unas 6.000 personas. Se trata del teatro romano mejor conservado de Europa y es el único que, tras su recuperación en las primeras décadas del siglo XX, sigue siendo escenario de representaciones artísticas. El escenario cuenta con un embellecimiento formado por dos cuerpos de columnas de mármol y de estilo corintio. Esta edificación alcanza los 30 metros de altura.

En dicho teatro se celebra el Festival de Teatro Clásico de Mérida, el más antiguo de los festivales de teatro clásico que se celebra en España. Su primera edición fue en 1933 con Medea de Séneca, una versión de Unamuno.

Este año he ido al Festival y estuve en la representación de Los Gemelos de Plauto. La obra estuvo muy bien y animo a que las personas que quieran vayan el año que viene. Sólo una recomendación: no compren las entradas más baratas (12 € en 2009) porque, aunque la acústica y la visibilidad sean estupendas, los asientos no están restaurados y estar más de una hora sentado en piedras puede ser insufrible para muchos; pagando unos 5 € más se puede contar con un asiento en piedra lisa y con un cojín, lo que hace más llevadera la respresentación.

Teatro romano de Mérida

Esta foto fue tomada justo antes del comienzo de la representación. Apoyé la cámara en mis piernas, puse el disparador automático y un obturador de 1,5. Hice alguna con el objetivo 30-200mm, pero al no tener trípode no podía cuadrar bien la imagen, por lo que salvé poco de ese material.

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