Ana León Rubio

[ de Algeciras a Estambul ]

Atardecer en Etosha, nuestro primer elefante

En Namibia está el Parque Nacional de Etosha, uno más grandes del mundo. Aunque en otro momento me extienda un poco más con información sobre su visita hoy quisiera mostraros el primer elefante que vimos.

Íbamos en nuestros todoterrenos, ya de vuelta al camping situado dentro de Etosha, cuando entre los matorrales apareció este magnífico ejemplar. Nos miró con algo de recelo, pero con decisión, a paso firme cruzó el camino por detrás nuestra y se alejó por la sabana, dejándome esta magnífica estampa con un atardecer a contraluz.

He visto elefantes otras veces, puede que hasta de más cerca, pero esta imagen se ha convertido en mi salvapantallas.

Naturaleza, viva y salvaje.

Amanecer desde la Duna 45

Namibia es un país de récords y es por ello que llama tanto la atención a visitantes amantes, sobre todo, de la naturaleza. Una de las maravillas que se pueden observar en este país africano es el amanecer en el salar más antiguo del mundo (Sossusvlei) desde las dunas más altas del mundo (la Duna 45) dentro del desierto más antiguo del mundo (desierto del Namib).

La idea que se tiene de un amanecer estupendo es aquel en el que se ve perfectamente la silueta del sol saliendo por el horizonte. Desde la Duna 45 no podremos ver este fenómeno, sino uno muy diferente. Al estar las dunas sobre un salar inmenso, lo que podemos ver es como, de la nada, aparece una luz resplandeciente. Los rayos del sol son reflejados por la sal; todo se vuelve oro menos las dunas, que siguen con ese color rojizo, más intenso por la luz directa.

Es el momento para la reflexión, para encontrarse con uno mismo y para saber por qué hemos recorrido tantos kilómetros para llegar hasta allí a esa precisa hora.

Para poder ver este fenómeno hay que tener en cuenta algunas cosas: el parque de Sossusvlei se abre al amanecer y se cierra al atardecer, por lo que las únicas personas que pueden ver el amanecer desde la Duna 45 son aquellas que pasen la noche en Sossusvlei Lodge, un camping muy bien acondicionado que se sitúa dentro del parque. Habrá que recorrer 75 kilómetros que van desde el camping a la Duna 45 y llegar allí antes del amanecer.

“Yo soy la luz del mundo” Feliz Navidad

Para aquellos que estén desorientados, para aquellos que viven en tinieblas, para los que se sienten sólos, para aquellos que dan gracias por un nuevo día y por aquellos que creen en un mundo mejor. Que la luz del Niño esté siempre presente en vuestras vidas.

Un muro para la memoria histórica (Muro de Berlín)

Hacía mucho tiempo desde que había vivido la noticia de la caída del Muro de Berlín, después de haberlo tocado con mis propias manos en la Expo’92 en Sevilla cuando sólo contaba con 11 años, después de haberlo estudiado en el instituto, después de que un profesor en la facultad nos contara cómo había estado allí el día de la caída, después de haber visto y leído tanta información sobre este monumento Patrimonio de la Humanidad creí que nada podría sorprenderme… Y como siempre me pasa en estos casos, me equivoqué.

Verlo en su contexto, verlo hoy en día totalmente incorporado en la vida berlinesa, y protegido para la memoria es, para mí, digno de todo respeto. La Historia de Alemania puede encerrar lo peor del ser humano, pero de la misma forma es signo del renacimiento de la bondad, más allá de religión, raza o color político.

Este muro fue un signo de la vergüenza, pero resurge en la East Side Gallery como la galería de arte al aire libre más larga del mundo. En total son 1,3 km de muro pintado con graffiti tanto por artistas conocidos como otros anónimos y protegido por la Unesco. Apuntar un detalle: sólo está pintado por un lado, el que quedaba en la zona de los aliados, ya que los soviéticos no podían acercarse.

Hoy se trata de una zona de Berlínde encuentro entre viajeros que buscan sacarle todo el jugo a cada pintura y los propios berlineses que pasean a sus hijos en carritos, veloces ciclistas o jóvenes acompañados, como siempre, de sus botellines de cerveza.

Trevélez, el municipio más alto de España

Trevélez es uno de los pueblos de la Alpujarra Granadina, situado en el Parque Nacional de Sierra Nevada y donde está situado el pico más alto de la Penísula Ibérica, el Mulhacén. Pero no es tan famoso por ser el pueblo que se encuentra en la cima, sino que, afortunadamente, lo es por su gastromía, y en concreto por el jamón que está protegido por una Identificación Geográfica Protegida por el Ministerio de Medioambiente, y Medio Rural y Marino y controlado por su Consejo Regulador.

Hasta este pueblo peregrinan los fines de semana y días festivos turistas en busca de tranquilidad, de encuentro con la naturaleza y con la gastronomía.

La ciudad romana de Volúbilis en Marruecos

Volúbilis (Marruecos) son las ruinas romanas mejor conservadas del norte de África. Situada cerca de la Meknés, ciudad de gente adinerada, y Mulai Idris, ciudad santa del país alauí, Volúbilis fue nombrada Patrominio de la Humanidad por la Unesco en 1997.

No es de extrañar que fuera una ciudad próspera gracias al sector olivarero, tanto por la producción como por el comercio del aceite; y es que Volúbilis hoy en día sigue rodeada de olivares.

A pesar de que extrajeran muchos materiales para la construcción de palacios en Meknés y del terromoto de 1755, la ciudad mantiene en pie restos del foro, del templo de Júpiter y del Arco del triunfo, además de casas con mosaicos adornando los salones de los ciudadanos más pudientes.

Desde los restos de esta ciudad se tienen unas vistas magníficas de Mulai Idris, donde se puede observar con mayor facilidad su forma de joroba de camello.

Al encontrarse tan cerca de una ciudad santa, en Volúbilis se dan cita muchos peregrinos que aprovechan que los restos romanos están cerca del santuario del bisnieto de Mahoma para pasarse por allí.

Para un andaluz un paseo por Volúbilis es una restrospectiva, una vuelta a una tierra de olivares, al calor sofocante del mediodía, y de encontrarse en un lugar donde se han sucedido civilizaciones que han aportado a su Historia una riqueza inconmensurable.

Vistas desde el Castelo de São Jorge

Conocido como el castillo de los Mouros, se sitúa en lo más alto de la colina de San Jorge, la más alta de las colinas de Lisboa, que resurge de entre los barrios de Castelo y Alfama.

Creado en el siglo V por los Visigodos y agrandado por los árabes, finalmente pasó a manos de los cristianos con las modificaciones realizadas en el reinado de Alfonso Enríquez.

Desde el mirador del castillo se tienen unas buenas vistas del estuario del río Tajo, de la ciudad y del puente 25 de abril.

Tomando la línea 28 de tranvía hasta el Miradouro de Santa Luzia y dando un paseo accederemos al recinto del castillo pagando nuestra entrada. Para bajar nada mejor que dar un paseo por sus empinadas y encantadoras calles.

A %d blogueros les gusta esto: