Ana León Rubio

[ de Algeciras a Estambul ]

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De Algeciras a Estambul

Cuando escuchamos esta frase a la mayoría nos viene a la cabeza la famosa canción de Serrat “Nací en el Mediterráneo“. Marcó, además de la banda sonora de mi vida, una meta para una persona que nació en esta ciudad gaditana y una enamorada de este mar con tanta historia, incluso un estilo de vida, una dieta Patrimonio de la Humanidad.

La Dieta Mediterránea huele a pescado, a aceite de oliva virgen extra, a verdura a la plancha. El Bosque Mediterráneo huele a tomillo, a lavanda y romero. Y es que esta zona del mundo ofrece una calidad de vida que ya quisieran otras.

Lamentablemente, el Mediterráneo, y, en concreto, los países del sur de Europa están sufriendo las inclemencias de la crisis. Los rescates, corralitos, recortes, el euro… Todos estos aspectos están ensuciando su imagen.

Esta periodista nacida en Algeciras tuvo desde hace muchos años la meta de llegar a Estambul, para descubrir un universo paralelo, en el que mis rasgos son muy parecidos a las mujeres de allí, donde las tapas pasan a llamarse mezzi y que también cuenta con miradores desde donde se ve otro continente.

El azul en muchas ocasiones se utiliza para expresar melancolía o tristeza, pero… ¿Cómo puede sentir una persona melancolía por un sitio en el que no ha estado nunca? Tal y como dice la canción, el Mediterráneo pintó de azul mi vida.

Estambul, Mediterráneo

Otoño en Cuevas del Becerro

En noviembre pasé un fin de semana en Cuevas del Becerro, un pueblo de la provincia de Málaga. El otoño es un gran momento para hacer fotografías, y hay que aprovecharlo.

Cultura cervecera en Berlín

Ya desde la Antigüedad la cerveza ha estado unida a la historia del hombre, de manera que esta bebida alcohólica forma parte de la cultura del ser humano no ya como una simple bebida, sino que se vincula con un estilo de vida. Tomar una cerveza se ha convertido en un acto social y también, porqué no, un momento de desconectar y del disfrute. Personalmente no me gusta asociar el alcohol con cosas positivas, pero os presento este tema porque me sorprendió mucho en mi visita a Berlín.

Alemania es uno de esos países cerveceros por excelencia y esto se hace patente en su capital. Acostumbrada a ver sólo algunas marcas de cerveza, en Berlín se pueden encontrar cientos en un simple supermercado. En la calle, en el metro, en el mismo muro, podemos encontrar tirados botellines de cerveza. Como si la misma ciudad coleccionara estas pequeñas botellas de cristal en sus esquinas y aceras.

Me sorprendió verlas colocadas con cierto cariño al lado de las papeleras. Me resultaba extraño que los alemanes, en su inmensa obsesión por el orden y la educación pudieran permitir esta burla. Pero tiene su explicación, y es que estos botellines son recogidos por vagabundos que, como hormiguitas, recogen el cristal sin el preciado líquido, para poder canjearlo por dinero en alguno de los muchos puestos en los que se puede hacer el cambio por unas cuantas moneditas.

A partir de las 16:00 horas, y especialmente los viernes, no es extraño ver a los berlineses con una cerveza en la mano. No hay nada mejor que salir del trabajo y regresar en el metro con una cerveza bien fría. Acostumbrada a ver a personas disfrutando de un botellín sentada en un bar o en una plaza en grupo, en Berlín la gente anda con uno en la mano. Camino a casa o mientras vas a una cita. En Nueva York tuve una experiencia parecida con el café, pero esto es más chocante.

No soy nada cervecera, pero no pude resistirme a tomarme la famosa Berliner Weiße con sirope. Según nos comentaron una camarera de un pub enfrente de la famosa casa ocupa Tacheles, aunque es la más famosa en Berlín, sólo la toman los turistas. Turistada o no, disfrutamos junto a esta mujer de un rato agradable hablando de cervezas en la noche berlinesa.

Primer concurso de fotografía en el que he sido seleccionada

Buenos días. Hoy tengo una muy buena noticia que quiero compartir con todos. Por fin he sido seleccionada en un concurso de fotografía. Como tal no he ganado, pero he quedado dentro de los 12 seleccionados. Para mí es como ganar. Se trata del Tercer concurso de fotografías “Photoclub” organizado por la Asociación de Empleados del Banco de Andalucía, con motivo del Almanaque de Sobremesa 2013. Me hace mucha ilusión saber que durante un año estaré en las mesas de oficinas de muchas personas. He tenido un premio (uoooohhh!!), aunque eso no es lo importante.

Hace unos días recibí una carta de agradecimiento informándome que había sido seleccionada y adjuntaba una tarjeta de regalo valorada en 30 €. ¡Genial! La foto es una que hice al primer elefante que vimos en nuestro viaje a África. En concreto es del Parque Nacional de Etosha, en Namibia. Os pongo la foto seleccionada y una imagen de la carta y el premio.

Muchas gracias por seguirme, por entrar en contacto conmigo, por darme ánimos…

Fotografía seleccionada para concurso de AEBA

Fotografía seleccionada para concurso de AEBA

carta de agradecimeinto

Notificación de seleccionada en el concurso de fotografía AEBA

Jirafas en el sur de África

Hace una semana una amiga me inspiró para hacer esta entrada. La jirafa es uno de mis animales preferidos y siempre las había visto en los pocos zoológicos que había visitado hasta mi viaje al sur de África en 2011. Por ahora es el mayor de los viajes que he hecho. En esta aventura estaba incluída el avistamiento de estos altos rumiantes en estado libre.

Recuerdo cuando en la puerta de entrada al parque nacional de Etosha (Namibia) nos encontramos con un grupo de alemanes que salían y les pregunté si habían visto jirafas y nos dijeron que sí, que un montón. Lo cierto es que no podía imaginar lo que significaba un montón, ya que en mi cabeza pensaba que vería unas cinco y de lejos. Pero África no me defraudó. Nada más cruzar la entrada, a lo lejos, vimos las primeras. Para mí era casi que suficiente, pero claro, no sabía lo que me esperaba.

La jirafa es un ser vivo elegante y parece que poco elástico y desanjelado, pero la realidad es que más ágil de lo que pensamos y se agacha para beber incluso para comer  hierba en la llanura. Me quedé más que sorprendida al verlas correr, ya que son capaces de hacerlo a gran velocidad.

Os dejo algunas de las fotos que hice y espero que os gusten.

Atardecer en Etosha, nuestro primer elefante

En Namibia está el Parque Nacional de Etosha, uno más grandes del mundo. Aunque en otro momento me extienda un poco más con información sobre su visita hoy quisiera mostraros el primer elefante que vimos.

Íbamos en nuestros todoterrenos, ya de vuelta al camping situado dentro de Etosha, cuando entre los matorrales apareció este magnífico ejemplar. Nos miró con algo de recelo, pero con decisión, a paso firme cruzó el camino por detrás nuestra y se alejó por la sabana, dejándome esta magnífica estampa con un atardecer a contraluz.

He visto elefantes otras veces, puede que hasta de más cerca, pero esta imagen se ha convertido en mi salvapantallas.

Naturaleza, viva y salvaje.

Amanecer desde la Duna 45

Namibia es un país de récords y es por ello que llama tanto la atención a visitantes amantes, sobre todo, de la naturaleza. Una de las maravillas que se pueden observar en este país africano es el amanecer en el salar más antiguo del mundo (Sossusvlei) desde las dunas más altas del mundo (la Duna 45) dentro del desierto más antiguo del mundo (desierto del Namib).

La idea que se tiene de un amanecer estupendo es aquel en el que se ve perfectamente la silueta del sol saliendo por el horizonte. Desde la Duna 45 no podremos ver este fenómeno, sino uno muy diferente. Al estar las dunas sobre un salar inmenso, lo que podemos ver es como, de la nada, aparece una luz resplandeciente. Los rayos del sol son reflejados por la sal; todo se vuelve oro menos las dunas, que siguen con ese color rojizo, más intenso por la luz directa.

Es el momento para la reflexión, para encontrarse con uno mismo y para saber por qué hemos recorrido tantos kilómetros para llegar hasta allí a esa precisa hora.

Para poder ver este fenómeno hay que tener en cuenta algunas cosas: el parque de Sossusvlei se abre al amanecer y se cierra al atardecer, por lo que las únicas personas que pueden ver el amanecer desde la Duna 45 son aquellas que pasen la noche en Sossusvlei Lodge, un camping muy bien acondicionado que se sitúa dentro del parque. Habrá que recorrer 75 kilómetros que van desde el camping a la Duna 45 y llegar allí antes del amanecer.

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