Ana León Rubio

[ de Algeciras a Estambul ]

Archivos para Niños

La sonrisa de Jasmine

No sé cuántos niños viven en la Medina de Fez (Marruecos), porque en cada esquina te encuentras esas miradas lindas y limpias que siempre están dispuestas a conocer cosas nuevas. Curiosamente Jasmine es una niña que nos la encontramos en varias ocasiones mientras paseábamos por el enrevesado laberinto de la Medina.

A mi derecha sonó una voz dulce: “¿bombóm?” Estaba claro que está acostumbrada a que los turistas le den caramelos. Su pelo rizado recogido en dos coquitos y su sonrisa me cautivó. Despúes de responder a su petición y de darnos las gracias con una amplia sonrisa seguimos paseando. Al cabo de unos minutos nos la encontramos con su hermano tomando un helado, que rápidamente escondieron para pedir caramelos nuevamente. Me dejó que les hiciera una foto. Y seguimos nuestro camino.

Unas horas más tarde nos la encontramos cargando una botella grande y pesada llena de lo que parecía fruta encurtida. En una de sus manitas llevaba un cazo. Presumiblemente nuestra amiga se saca algunas monedas vendiendo fruta por la calle. Se supone que los niños en Marruecos no pueden tabajar, en todo caso, los padres están cometiendo un delito que puede ser pagado con la cárcel.

Cada foto es una historia, y podría hablar de los niños que vimos cargando el pan en bandejas de madera en la cabeza cumpliendo con las peticiones de sus madres de llevarlo al horno público. Es normal que llegara a casa faltándole algún pellizco, porque para nadie es indiferente el olor del pan recién horneado.

Pero la imagen más impactacte es, sin duda, la foto que no hice… Observé que en el escalón de la puerta de una casa estaban sentados un mendigo ciego y un niño vendiendo galletas, sólo le quedaba un paquete. Estaba cayendo la tarde cuando volvimos a pasar por ese sitio. Mientras los tenderos se apresuraban a cerrar sus comercios antes de que sonara la llamada a la oración, pude ver cómo el niño abría el paquete de galletas y lo compartía con el mendigo. El Misericordioso sabría cómo alimentarles al día siguiente, sin ambicionar más que lo necesario y compartiendo lo que se tiene…

 

P.

Continuamente nos preguntamos por qué vivimos, considero que en esos momentos habría que preguntarse por qué nacemos. ¿Dónde quedaron esas ansias de existir, de hacer un gran esfuerzo (seguramente no haremos uno tan grande en nuestra vida) en el parto, de respirar por primera vez, de aferrarse al pecho de una madre a las pocas horas de salir del vientre materno…? Igual hay que buscarlas en un nuevo nacimiento; igual es hora de abandonar un vida vacía para llenarla con el rostro sincero como la de un bebé.

Cara de bebé

Cara de bebé

Se nace porque la vida es maravillosa, y la vida es maravillosa porque tú estás en ella.

Gracias P.

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